
Esta frase de Epícteto es una verdad como un templo y explica perfectamente por qué las cosas afectan a las personas de diferente manera, lo que para unos es un gran problema para otros no tiene la mas mínima importancia, pero en el trato con nuestros semejantes, cómo poder saber en que grados afectan unas cosas u otras? Pues no se puede; bastante tenemos con intentar conocer algo de nosotros mismos, como para además tratar de vislumbrar lo que la complicadísima mente humana esconde.
Además ya sabeis, nosotros conocemos de nosotros mismos una parte, otra parte cree conocerla la gente que nos trata ( pero no la conoce claro), además la parte de nosotros que cree conocer la gente depende de las circunstacias en que nos han conocido, si teníamos un día bueno y estábamos simpáticos y brillantes o si lo teníamos peor y estabamos de mala leche; bueno ya me estoy liando, que quería decir eso, que aunque creas que te conoces, alguna vez te sorprenderás contigo mismo.
































